INTENTABA MI ORACIÓN
- buscandoadiosps
- 17 ene
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Intentaba mi oración. Y no lograba
desbrozar esta selva que me habita
tejida con lianas de palabras.
Armando Rojas Guardia
El espacio para la meditación se me ha vuelto espacio para el pensamiento. Hace semanas que está dominado por una mente agitada que no logro calmar. Su tren enloquecido marca el ritmo de “mi tiempo con Dios” y por más que lo intente no logro bajarme.
Allí viajo a toda velocidad, robada del descanso que otorga el encuentro y la entrega. Al final de la experiencia, que debió enlentecerme y llenarme de una paz que me sostiene, me encuentro aún agitada, vacía de su Palabra.
El templo huele a moho y debo abrir ventanas que permitan entrar a nuevos vientos.
Advierto que insistir, seguir “intentándolo”, sería peor. Sé por experiencia que el encuentro no lo logra el ahínco sino la gracia, que mientras más "esfuerzo" ponga yo en el asunto más segura podré estar del fracaso.
Pero la experiencia trae un mensaje: es tiempo de cambio, tiempo de refrescar lo que se ha hecho mustio. El templo huele a moho y debo abrir ventanas que permitan entrar a nuevos vientos.
su belleza me transforma, embebida en ella creo ver un rostro entre sus pétalos.
Esta mañana una rosa del jardín ofrecía respuestas a mi dilema, contemplándola mi mente no tenía más remedio que rendirse a su belleza. Sus pétalos muy rojos me recordaban que ni el hombre más rico ha vestido jamás con tanto lujo.
No sé cuántos días tiene florecida, posada con delicadeza sobre el rosal que está junto a la entrada. Debí pasar varias veces junto a ella sin notarla, prisionera de mi mente. Hoy finalmente la observo, su belleza me transforma, embebida en ella creo ver un rostro entre sus pétalos. Sonrío, feliz de poder contemplarme.



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