SOBRE EL VALOR
- buscandoadiosps
- 20 may 2022
- 4 Min. de lectura

es Dios quien nos ha hecho
Efesios 2:10
Más de 14.000 kilómetros me separan de un querido amigo, el poeta Adelis León Guevara, distancia que nos impide conversar “largo y tendido” de tantas cosas que a nuestros corazones unen y ocupan. Hoy mi imaginación quiso, con este diálogo en clave socrática, soñar que acortaba la distancia:
ꟷ Amiga, ¿qué haces en este lejano paraje tan sola y pensativa? Se acerca el final de la jornada, la oscuridad no tardará en caer sobre la sabana.
ꟷ Querido Adelis, ¡qué alegría verte! Debió traerte mi deseo.
ꟷ ¿Tu deseo? Dime, amiga, el porqué de un deseo tan inflamado que desvíe el paso de un hombre trayéndolo hasta ti.
ꟷ Aquí donde me encuentras, lejos de la ciudad, a la sombra de este mango que anhelaba le diera tranquilidad a mi alma, he pasado todo el día.
ꟷ Verdaderamente un árbol generoso, yo también lo visito en busca de quietud y de sapiencia.
ꟷ Y quietud he conseguido, pero el alivio que mi alma buscaba me sigue siendo huidizo. Por ello deseaba tu presencia.
ꟷ Pues dudo, amiga mía, que yo pueda aliviar en tu alma lo que la belleza que nos cubre no ha sabido.
ꟷ Verás, amado Adelis, hasta aquí me he retirado en busca de soledad pues quería meditar sobre un asunto que hace días me trastorna, pero mi alma se inquieta y no logra descifrarlo. Hace un rato me di finalmente por vencida, ya me disponía a volver a la ciudad cuando tú me has encontrado.
ꟷ ¿Y cuál es ese asunto que tanto te inquieta?
ꟷ El valor del hombre
ꟷ ¡Oh, el valor!: asunto que merece el tiempo y el esfuerzo que quieras dedicarle. De ello conversaba con gran sabiduría Sócrates con Laques.
ꟷ No, Adelis, no hablo del valor que se refiere a la valentía, sino de aquel que habla del grado de provecho, conveniencia o fruto que se saca de algo. Y me pregunto ¿qué hace a un hombre valioso?
ꟷ Ya veo. Y ahora entiendo el porqué de tu tormento. Permíteme que me sienta junto a ti, quizás entre los dos podremos resolverlo. Es este un asunto demasiado grande para un solo hombre.
ꟷ Gracias, amigo, sabía que no me defraudarías.
ꟷ Veamos… Antes de darte mi opinión me gustaría entender cómo defines tú el valor del hombre.
ꟷ Nuestro valor es lo que los demás aprecian en nosotros.
ꟷ Permíteme que insista. Según tu definición, ¿quién es valioso?
ꟷ Aquel que tiene algo que aportar. De joven pensaba que la riqueza o la belleza hacían a un hombre valioso, ahora me inclino más hacia otros méritos, como la valentía o la bondad.
ꟷ Noto, querida amiga, que algo permanece constante en tu apreciación de juventud comparada con la de ahora.
ꟷ ¿A qué te refieres?
ꟷ En ambos casos, ubicas al valor del hombre sólo en lo temporal, no en lo permanente.
ꟷ Aún no te comprendo, explícate.
ꟷ Todos los atributos que has nombrado son, en el hombre, cualidades temporales. Un hombre puede ser hoy protagonista de un acto heroico y mañana comportarse como un cobarde. O puede un hombre rico perderlo todo y ser mañana el más pobre de la ciudad. Pasan así, según tu cartabón, de ser valiosos un día para dejar de serlo al día siguiente. El valor del hombre es, entonces, temporal, como las cualidades que lo caracterizan.
ꟷ Si, supongo que eso creo, querido Adelis.
ꟷ Y el que así lo creyera buscará incrementar su valor haciéndose con lo temporal. Pero aun poseyéndolo lo sabe pasajero, sujeto a ausentarse o extinguirse. Por ello, teniéndolo o no, sufrirá el hombre el suplicio de la inseguridad: la pesada carga de sentirse insustancial.
ꟷ He allí el meollo de mi dilema, amado Adelis, ¡has dado con él! He sido testigo de esa inseguridad de la que hablas, que en nuestro tiempo es un mal de proporciones pandémicas. ¿Pero cómo resolverlo?, si hemos deducido que el valor de un hombre es temporal, que su inseguridad está justificada.
ꟷ Permíteme que comparta ahora mi parecer con un ejemplo.
ꟷ Te escucho.
ꟷ ¿Crees que un diamante pueda perder su valor?
ꟷ Nunca he oído tal cosa.
ꟷ ¿Tiene la roca de diamante el mismo valor cuando yace bajo la tierra que cuando es sacada a la luz?
ꟷ Si, lo tiene.
ꟷ Y si el joyero luego de tallarla con amor la monta sobre un aro de oro, ¿valdrá el diamante más que si lo posara sobre uno de hojalata?
ꟷ No, su valor seguirá siendo el mismo.
ꟷ ¿Y qué si adorna la mano de un pordiosero en vez de la de un príncipe, tendrá por ello menor valor?
ꟷ No lo creo así.
ꟷ Entonces, podría decirse que el valor del diamante no está en lo temporal, sino en lo permanente. Que su valor le es intrínseco: es valioso por ser diamante. Sólo destruyéndolo se destruiría también su valor.
ꟷ Eso parece que hemos concluido, amigo Adelis.
ꟷ Creo que el hombre posee también esta característica, pero se empeña en situar su valor erróneamente.
ꟷ ¿Será eso posible, puede el valor de un hombre residir en lo perenne y no en lo transitorio?
ꟷ El hombre, amada amiga, ha olvidado quién es, transita la vida huérfano de identidad por desconocer su génesis. Su ignorancia despierta en él una inseguridad que desencadena la búsqueda angustiosa de un valor que lo justifique.
ꟷ ¿A qué te refieres?
ꟷ No somos un accidente, pero si así lo creemos ello pasará a ser nuestra verdad. ¿Y cómo puede un accidente tener valor?
ꟷ … no lo sé.
ꟷ Fuimos creados adrede. Un Dios nos soñó. Enamorado nos creó mirándose. Es ese génesis sagrado e inmutable lo que nos hace valiosos.
ꟷ …
ꟷ Vámonos ya de aquí, las tinieblas nos han cubierto.



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